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sábado, 13 de marzo de 2010

XV Salón del Cómic de Granada... o como sentir vergüenza ajena.


15ª edición del salón del cómic de Granada, y casi con toda seguridad la última vez que lo pise, al menos hasta que respeten de verdad eso de "Salón del Cómic".

Pocas veces he sentido tanta vergüenza ajena como hoy y la verdad es que he salido bastante cabreado de un salón que no merecía nada la pena el haberme desplazado tantos kilómetros. Bien podía haberme quedado en casita haciendo algo más productivo como tocarme los huevos.

Que el salón con el paso de los años se ha convertido en una barraca de feria es algo que los lectores de cómics nos estábamos dando cuenta desde hace tiempo, pero es que hoy, mi experiencia ha sido demencial, me he sentido avergonzado, cabreado e incluso indignado por el mero hecho de estar ahí, rodeado de cosplayers y demás fauna que salieron tal y como entraron, o sea, sin un jodido cómic en las manos (miento, salían con el cómic que daban gratis con la entrada, ya está), y digo yo ¿esos son los fans del cómic? Sinceramente no me extrañaría que muchas de las librerías y editoriales se pensasen el volver o incluso se negasen a hacerlo visto lo visto, ha sido algo tristísimo.

Seguramente estos eventos nunca estén falto de público, por lo que el que vayamos, o dejemos de ir más o menos gente seguramente se las "pela". Pero digo yo, ¿entonces para qué lo llamas salón del cómic? si los lectores dejamos de ir poco a poco (porque allí aparte de gente disfrazada, había muy pocos realmente interesados en los cómics) ¿quienes te van a quedar? ¿quienes van a comprar? ¿para que compren un par de figuras o un par de posters, y la gente se disfrace? digo yo, ¿no se había creado el salón del manga precisamente para eso? El comic es mucho más que el manga, y lo dice una persona que le gusta el manga y el anime y no le avergüenza admitirlo. Unos lo demuestran con disfraces y con repetir frases manidas (si a la gente le gusta, a mi plim, pero que no molesten a los demás), pero vamos, yo no tengo por qué demostrarle a nadie que soy fan de algo, coño, yo no tengo por que demostrar que me gusta Dragon Ball corriendo y gritando "Kame Hame Ha!" como un gilipollas.

Lo que más me mosquea, es que después por el mero hecho de hacer acto de presencia en este tipo de eventos te meten en el mismo saco que a la gente que iba gritando, molestando y, por dios, APESTANDO!! (¿sabéis lo que es una ducha?)

Pero no solo eso, además de lo mencionado, dicho sea de paso, el nivel de los stands era vomitivo, siempre te encuentras alguna ofertilla, alguna cosa más antigua o raruna, pero es que esta vez nada, no había NADA, joder. Si acaso habían un par de stands que tenían algo de material más antiguo, pero nada reseñable, lo mismo de todos los putos años, mientras que los demás se han limitado a traernos las jodidas novedades del mes que te puedes encontrar en cualquier librería ¡¿pero que mierda de salón es este?! Y hablando de cómics, que pena los cómics que regalaban, que joyas como Hypocrite (Jean-Claude Forest) se estén regalando de esa manera da buena cuenta que el cómic más arriesgado no cuaja aquí, es muy triste.

Mi hermano y yo hemos salido tan indignados con el salón que ni nos hemos esperado a las sesiones de firmas por culpa de el cabreo tan grande que teníamos. Ha sido una experiencia humillante, como lector de cómics, no volveré a ese salón jamás (a no ser que haya una GRAN razón de peso).

En fin, me voy a leer Ranxerox en New York, a ver si me relajo un poco.

¡Nos leemos!