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lunes, 23 de octubre de 2017

We Are X

La cosa sigue de documentales, y es que llegué a pensar en hacer una entrada con dos reseñas, pero me conozco y se que al final iba a terminar acortando lo que tenía que decir o bien me iba a salir una entrada bastante larga, así que pensé en dividirlo y creo que es lo mejor.

El documental que hoy nos ocupa es bastante más conocido que el anterior y es que "We are X" para empezar cuenta con los productores de la célebre "Searching for Sugar Man", además se está proyectando en varios sitios (excepto en España, para variar), en varios festivales, e incluso llegaron a preseleccionar para los oscars la canción que cierra el documental "La Venus" (aunque sin suerte, como ya se pudo ver). Por otro lado, el fandom le apoya mucho y es que la banda japonesa X Japan ha ido ganando más y más adeptos a lo largo de los años, en parte por su música, en parte por toda la historia y tragedia que rodea a este grupo.


El documental cuenta toda esa historia y tragedia que rodea a su líder, Yoshiki, el batería, pianista y compositor principal de la mayoría de los temas, su relación con el cantante Toshi, que abandonó el grupo allá por el 97 cuando se unió a una secta en la que le lavaron el cerebro y sobre todo las pérdidas de familiares, amigos y miembros de la banda.

"X" (antes de llamarse X Japan) en los 80

La historia de X Japan, empezó en los 80 haciendo heavy metal pasando por una variedad de estilos en los que al final se encontraba un rock más suave con toques sinfónicos. La banda, como he comentado sufrió varios baches a lo largo de su historia. Los más sonados fueron, el abandono del cantante, lo que propició que la banda se desintegrase y la muerte de uno de sus miembros más carismáticos: Hide, el guitarrista, que se suicidó en extrañas circunstancias.


A finales de los 90 X Japan estaba muerto y enterrado y Yoshiki se dedicó a otros proyectos tirando más a la música clásica. Sin embargo a finales de la década del 2000, los miembros restantes con un nuevo guitarrista, volvieron a reunirse para dar un par de giras de reunión y sacar un nuevo tema I.V. (tema principal de la 4ª parte de Saw). Desde entonces, de forma intermitente han ido sacando canciones (con cuentagotas) y han dado giras, saliendo incluso de las fronteras japonesas y yendo a Estados Unidos, Francia o Reino Unido entre otros.

Este documental, entonces, cuenta toda esa historia mientras preparan su concierto en Norteamérica.


Al igual que "Beyond the Lighted Stage", este documental cuenta con varias personalidades de la música que alaban el estilo de la banda, como Gene Simmons (este hombre está en todos lados), Wes Borland (guitarrista de Limp Bizkit) y Marilyn Manson además de Stan Lee (¡¡El puto Stan Lee!!). Y al igual que dicho documental, nos muestra una banda que vive una segunda juventud y una plenitud creativa.


Es curioso como esta banda ha ido derribando fronteras poco a poco y con el paso de los años convertirse en una banda reconocida de manera internacional. No hay duda de que sus músicos son excepcionales, sin embargo en solitario no tienen esa misma fuerza y reconocimiento, además, la barrera del idioma ha hecho mucha mella en ellos por desgracia, y sigue haciéndolo ya que el hecho de escuchar música en japones echa a mucha gente para atrás.


Aun recuerdo como di con X Japan en mis años mozos de universidad, hablando en reprografía mientras sacábamos fotocopias de apuntes varios, empezamos a hablar de música unos amigos y uno de ellos, Zillion, empezó a hablarnos de una banda japonesa que era allí más grande que bandas más consagradas internacionalmente. Mi reacción, así como la de mi otro compañero fue la de pitorrearnos, pero, azares del destino, a la semana o así, di con unos de los cds de la extinta revista de anime "Minami" e incluía una canción sobre la película del manga de las Clamp "X", el título de esta canción era solo "X" igual que el título del manga. En cuanto le di al play, me encontré con un temazo que me dejó con el culo torcido. No tenía ni idea del grupo, no tenía ni idea de si la canción se llamaba así o había sido renombrada, solo sabía que me encantó.

Al día siguiente, corrí a decirle a mi amigo Zillion el temazo que había escuchado (lo llevaba en mi mp3) y este esbozó una sonrisa en plan "te lo dije" y me soltó "este es el grupo del que te hablaba". Así que me comí mis palabrejas y mis risotadas una a una y me empezó a hablar del grupo, dejándome un par de cds que no hicieron otra cosa que volverme fan incondicional de esta gente. Desde entonces siempre sigo la trayectoria de Yoshiki y compañía sin prejuicios por el idioma ni similares.

"Blue Blood" es uno de mis discos favoritos junto con "Jelousy"

Dejando atrás este inciso y concluyendo, We Are X es un documental que no solo gustará a fans, sino a los fans de documentales musicales. Está todo bien hilado y contado para que ningún espectador sea o no, incondicional de la banda, se quede insatisfecho. 

Por último es curioso como estos dos últimos largometrajes que he comentado se contraponen tanto, en uno tenemos una banda en el ocaso de su trayectoria mientras que tenemos a esta otra que ha vuelto a resurgir ganando nuevos adeptos. Como mínimo, es curioso.

¡Nos leemos!

viernes, 20 de octubre de 2017

Rush: Time Stand Still

Ya ha empezado en algunos puntos de la península a llegar el frío (o al menos se está quitando un poco este calor sofocante que hemos tenido) ya mismo empezará esa época de peli y mantita y para cuando llegue, tengo un par de documentales que me gustaría comentaros.

Personalmente, me encantan los documentales basados en grupos musicales, siempre hay un montón de historias sórdidas, algunas más que otras, y hechos que te cautivan y hacen que pases un rato muy entretenido. Por otra parte, no todo tipo de documental es entretenido, hace unos meses me vi uno de David Bowie que me pareció un truño impresionante, y es que era el típico documental de cabezas flotantes contando historias sin contrastar y lo que es aun peor, sin la música de David Bowie. Penoso.

Un buen documental, para mí, es aquel que sigue a la banda, o si no lo sigue, que sean ellos los que tienen algo que decir, que la música esté presente y sea inmersivo.

Hace unos años ya comenté el documental Beyond the Lighted Stage, de Rush, uno de mis grupos de rock favoritos, pues hoy quiero comentar su segundo documental "Time Stand Still".


Al principio cuando me enteré de la existencia de este documental tuve sentimientos encontrados, por un lado es otro documental de Rush, por lo que me parecía interesante, pero por otro, ¿por qué hacer otro documental tan pronto? ¿qué más había que agregar que no se hubiese comentado?

Con esta última pregunta en mente y leyendo algunos comentarios sobre que si era un documental enfocado a fans y en el que estos tienen un gran peso, me daba un poco mala espina. No quería un documental de hora y pico en el que se viese a la gente diciendo lo guay que es Rush. Además, aunque parezca una tontería, el blu ray no tiene subtítulos de ningún tipo (me mola verlo en VO con subs en inglés) y me da rabia cuando me pierdo algo (que vale, puedo entender un 95%, pero es ese 5% el que me mosquea haberme perdido, y es que no todo el mundo habla igual, y alguna gente habla con una papa en la boca...)


Sin embargo, hace poco me animé y me puse a verlo. Realmente la premisa era un poco diferente a lo que había leído: era un documental sobre la última gira de Rush, esa que dicen que pone punto y final a la banda dada la decisión de Neil Peart de dejar el grupo, por lo que al empezar los primeros minutos, mi percepción cambió completamente a estar super atento.

Es curioso como el tono general de este largo contrasta sobremanera con "Beyond the Lighted Stage". En ese, se narraba como el grupo había pasado malos momentos y los había ido dejando atrás uno a uno, sobreponiendose a ellos y mostrando unas ganas de seguir creando. En Time Stand Still, por el contrario, se ve al trío Canadiense un poco apático, no queriendo creer que esto se acababa.


Siempre se ha dicho que a pesar de que son buenos amigos, Neil Peart (batería), llevaba una vida un poco apartada de Geddy Lee y Alex Lifeson (Voces, bajo y guitarra respectivamente), sin embargo, desde su reaparición allá por 2002, se les había visto a los 3 juntos en entrevistas, y actos como su entrada (al fin) en el Rock and Roll Hall of Fame.


Sin embargo, este aura de buen rollo se deja de ver un poco en Time Stand Still, ya que sobretodo Lee, se ve triste por tener que dejar todo lo que ama por la decisión de Neil Peart de dejar los escenarios; en contraste se ve a Peart muy aliviado por dejar las giras, ya que tiene dolencias por todas partes y lo que necesita es reposo. Realmente ambas posturas son comprensibles.


Por otro lado, tanto Lee como Lifeson tienen muy claro que sin su batería y letrista, no hay Rush, algo muy loable ya que hoy día en algunos grupos se cambia de miembros como quien intercambia cromos de fútbol. Se dice que ellos dos podrían estar empezando un nuevo proyecto juntos, pero sea lo que sea, no es Rush.

Además no son ellos los únicos afectados por la disolución del grupo, todo el equipo técnico y los fans se ven afectados por la probable marcha de los escenarios de uno de los grupos más grandes de la historia. Algunas historias llegan más que otras, claro está, pero siempre me ha gustado cuanta variedad de personas somos fans de Rush y como se meten entre ellos siempre de buen rollo; como la fundadora de la RushCon que decía que el objetivo de esta convención era "reunir a fans de Rush con otros, que socialicen y... que tengan una excusa para salir del sótano de sus padres" (Buenísimo XD).


Tengo que admitir que al final del documental, cuando terminan su último concierto, derramé alguna lágrima, en parte, por ver que uno de mis grupos favoritos no va a volver a tocar, en parte por ver las reacciones de los fans que también me sobrecogieron, y en parte porque no voy a poder verlos nunca en directo seguramente (y mira que he tenido oportunidades).

Un último apunte que quiero comentar es que este documental está narrado por Paul Rudd (muchos lo conoceréis por interpretar a Mike Hannigan, el novio de Phoebe en Friends o Scott Lang en Ant-Man)


Realmente "Time Stand Still" ha sabido cerrarme la boca de un plomazo. De un documental que pensaba que podría ser prescindible, a uno que considero indispensable para todo fan de este trío canadiense. No está hecho para iniciarte como fan, sino para darte las gracias por serlo ya. Y yo personalmente les doy las gracias a ellos por su música.


¡Nos leemos!

domingo, 30 de julio de 2017

Videofobia

Hoy día cualquiera tiene un canal de Youtube (de igual manera que cualquiera tiene un blog), solo basta con hacer el chorra un rato delante de una cámara para que cualquier mongólico suba vídeos al grito de "suscríbete a mi canal". Igual que la televisión, este medio audiovisual se ha convertido en un estercolero en muy poco tiempo. 

Sin embargo, entre tanto vídeo basura y sin gracia, hay algunos que merecen mucho la pena, ya sea por su curro, por su inventiva o porque sean brutalmente divertidos. 

Este post es para reivindicar esos canales, en algunos casos, menos populares, por tanto, menos conocidos y que mejor manera que empezar que con un producto patrio: Videofobia.


Videofobia es un proyecto que empezó su andadura hace unos 4 años. En este canal Jose Ángel Viruete y Paco Fox hacen críticas de cine basura (y de alguna película comercial que merece ese apelativo).


En mi humilde opinión creo que no me lo he pasado mejor viendo pelis malas, que siendo comentadas por esta gente, la realización y referencias son bestiales y aunque algunas de ellas se me escapan (no tengo tanto conocimiento de pelis de serie B o Z) me lo paso tremendamente bien con cada uno de los capítulos. El Lector Furioso me los descubrió cuando me pasó el capítulo de "Poke" y desde entonces soy un fan incondicional.


A partir del episodio 14, sufre un pequeño cambio ya que Viruete abandonó el proyecto, siendo sustituido por Carlos Palencia, aunque eso no mermó la calidad de los videofobias (de hecho mi favorito es el capítulo 17, cuando reseñan "Puño de Furia, Contacto Mortal"). Aunque hay que decirlo que a veces se echa de menos a Viruete, pero eso es algo personal.


Lo único malo es el tiempo de espera entre un capítulo y otro, cosa que solventan de manera muy buena con los "Videofobia Z", vídeos cortos de escenas concretas, en algunos casos brutales.


En resumen, un muy buen canal, muy recomendable y espero algún día poder ver la película de "Cinebasura", hecha por ellos mismos y que en su momento no la pude ver.

¡Nos leemos!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Walerian Borowczyk. Una Carta Para Cinéfilos Adultos


Saludos, desconocido amigo:

Soy el lector furioso. Y me he atrevido a escribirte esta carta para descubrirte a Walerian Borowczyk. ¿Sabes quién es? Sí,  fue uno de los grandes mitos del cine de los 70. Empezó en Polonia haciendo cortos y películas de animación rarísimas que le valieron la admiración de grandes maestros como Terry Gilliam. De ahí saltó a dos películas de época rarísimas ("Goto, la isla del amor" y "Blanche"). 


Pero lo mejor estaba por venir: en 1974 dirigió uno de los mayores clásicos del cine erótico: "Cuentos inmorales", cuatro cuentos que te ponen cardíaco, rodados con un estilo personalísimo y radicalmente diferente a las pelis eróticas de la época. Y, no te lo pierdas, incluye a PALOMA PICASSO COMO LA CONDESA BATHORY (!!!!). 


Tras eso sacó otro megaéxito, "La bestia", versión alienígena y casi porno de "La bella y la bestia", llena de inquietantes tiempos muertos y con una atmósfera alucinante. Eso sí, el principio lo paso siempre adelante a cámara rápida. Ya verás por qué. Je Je. 

De Francia saltó otra vez a Polonia, para rodar otro clásico del cine erótico... que no incluye ninguna escena erótica (!) "Historia de un pecado". 


Después del triste fracaso de "Una mujer de la vida", su Obra Maestra para mi gusto y la de unos pocos fans más, conoció un clamoroso éxito con "Interior de un convento", una auténtica joya que supuso además una de las cumbres de audiencia de Telecinco en su primera etapa. A esta siguieron la floja "Tres mujeres inmorales" (aunque tiene su aquel) y un corto basado en una obra de Stendhal incluido en la antología "Colecciones Privadas". 


Los 80 supusieron su fin, aunque se fue a lo grande: tras el traspiés que fue la reivindicable"Los amantes de Lulú" (remake de "La caja de Pandora", la peli que inspiró a Crepax nada menos que la creación de Valentina), y en la que Udo Kier hace de Jack el destripador en los minutos finales, Boro se reivindicó furiosamentecomo auteur en toda regla con "Laberinto. El Doctor Jekyll y las mujeres", muy insana, pero de lo que llevo visto, una auténtica genialidad. Aún no he visto sus dos últimas pelis (3 si contamos la alimenticia "Emmanuelle 5"): "Ars Amandi", adaptación de Ovidio y "Ceremonie d´amour", que dicen que es su canto del cisne y una peli rabiosamente personal, adaptación de otra novela del autor de "La marge".


En fin,  mi desconocido amigo. Poco queda por decir. Es curioso que una carrera inolvidable, llena de éxitos pero también de fracasos quede reducida a unas pocas líneas. Palabras redundantes, vanas, huecas. Pero también valiosas, en el sentido de que pueden ser usadas por un cinéfilo adulto como llave para descubrir el particular Universo de uno de los directores más fascinantes del Siglo XX.


Atentamente te saluda

El Lector Furioso

sábado, 31 de octubre de 2015

Recordando Al Maestro Lucio Fulci

Esta noche de Halloween, el Lector Furioso ha decidido ponerse nostálgico y desempolvar sus recuerdos sobre uno de los más grandes directores de cine fantástico y de terror de todos los tiempos: el gran, grandísimo LUCIO FULCI.


Tuve conocimiento de la existencia de su cine aproximadamente en 1981, con un brevísimo tráiler de 30 segundos  de “Aquella casa al lado del cementerio” que echaron por televisión española, que causó no poca conmoción en el niño de 7 años que era entonces, y en mi abuela paterna, que de natural, tenía pavor a la muerte y que juró que jamás vería una película así, ya que desde su casa podía verse también el cementerio.


El estreno de esta película tuvo lugar en mi pueblo una aptamente lluviosa otoñal tarde de domingo. Y las anécdotas entre la chavalería al día siguiente fueron muchas: espectadores que tenían que salir más de 5 veces a orinar “por el terror”, extrañísimas historias acerca de que, cuando a Daniela Doria le clavan el cuchillo al principio de la peli, se convertía en gigante (¡!!!), etc. Eso sí: nadie se ponía de acuerdo en cual era el argumento de la peli, pues según a quien le preguntaras, la historia era diferente. ¡Incluso el álbum Videoguay incluía una sinopsis que no tenía nada que ver con la cinta!


Otra peli mítica de aquellos años infantiles fue “El destripador de Nueva York”, clasificada “S” y dirigida por L. Fulzy (¿Por qué le cambiarían el nombre al director romano de una manera tan ortográficamente obscena e inmunda? ¿Acaso por saturación de películas firmadas por Fulci?). De esta decían que el criminal convertía a sus víctimas en mortadela (¡!!!!). Y desde luego “El más allá” me dejó turulato. ¿El Infierno tiene puertas? Todavía hoy pienso en ello cuando veo, camino de Málaga, y antes de llegar a Benajarafe, un semiderruido acueducto entre dos montañas.


Después, silencio. Y un cambio en los gustos del público que arrinconó a Fulci al trasto de los juguetes rotos… hasta que llegó Telecinco. La mítica cadena amiga de primeros 90, que en su programa “Noche de miedo” los viernes proyectó con asiduidad dos de sus mejores películas: “Aquella casa al lado del cementerio” y “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes”, con invariable ración de puntos negros en todas y cada una de las revistas dedicadas a televisión en aquella época. Pero además de hablar de la nefasta calidad de las cintas, se aludía a su carácter de culto. ¿Sería posible que esos subproductos tuvieran la misma consideración “de culto” que las cintas de David Lynch?


Por ello, la curiosidad me pudo. Alquilamos con un grupo de amigos “Aquella casa al lado del cementerio” y todo lo que pudo ir mal, fue mal: empezamos con el cachondeo del logo de José Frade, que nos recordó a las pelis de Jaimito y Pajares y Esteso. Seguimos con el aullido de los lobos al principio de la cinta (¿Lobos en Boston? ¡Coño, Fulci!) y continuamos con una cinta que se veía fatal, estaba brutalmente censurada y cuyo desenlace nos dejó a todos insultados y torcidos. Efectivamente, ninguno fuimos capaces de describir lo que habíamos visto. Y alguno hubo que atentó contra la cinta al sacarla del vetusto video Beta.


Pero, demonios, no podía olvidarla. Por lo que alquilé con posterioridad “El más allá”, espoleado  por los comentarios elogiosos que había leído en la revista Fantastic Magazine. Y debo admitir que me dejó aún más confuso que “Aquella casa…”, que el final fue la rehostia, la música de los crímenes, absolutamente incomprensible, y que, ahora sí, había gore a raudales que justificaba la fama de un director que empezaba a conocer. Me dio vergüenza admitir que me había gustado, así que dije que la odié, aunque la alquilé varias veces después.


La siguiente que ví fue “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes”. Aunque realmente no presté mucha atención, ya que preferí ver la porno codificada de Canal Plus.


Así pues, Fulci y yo parecíamos condenados a no entendernos, hasta que, un día encontré en una tienda de segunda mano “Nueva York bajo el terror de los zombi”. No me la compré, naturalmente. Pero me tuvo obsesionado una semana. Cuando volví, ya se había vendido. Bueno, seguro que era un rollo. Pensé. Y me encerré a preparar mi parcial de Derecho Penal.


Y ahí empezó la obsesión. Joder, que obsesión. No me quitaba de la cabeza las imágenes de sus películas, las míticas carátulas, la sensación que despertaban en mí esas películas cuando era niño. Me obsesioné brutalmente. Por lo que, en cuanto terminé los exámenes, me las ingenié para conseguir copias de “Aquella casa…” y “El más allá”… Fue un miércoles Santo de Semana Santa… y para celebrarlo pillé un cebollón de órdago. La primera vez que me pillaron borracho en casa. INOLVIDABLE. ESTABA ENAMORADO DE SU CINE. ABSOLUTAMENTE ENAMORADO DEL CONJUNTO DE SENSACIONES QUE DESPRENDÍAN SUS PELÍCULAS MÁS MÍTICAS.


Con el tiempo, pude conseguirlas todas. Primero en vhs en inglés (el esfuerzo por comprender sus cintas, me llevó a especializarme en inglés, lo que me ha abierto un campo profesional que antes no existía), después en español. De ahí pasamos al DVD. Y finalmente al Bluray. Y hoy, como aquellos día de Facultad, como aquellas tardes de la infancia dando vueltas por los cines o los videoclubs, como aquel Miercoles Santo de brutal borrachera, SIGO ENAMORADO DE SU CINE Y CONSIDERO QUE LUCIO FULCI ES, JUNTO CON JOE D´AMATO, BERNARDO BERTOLUCCI. PIER PAOLO PASOLINI Y FEDERICO FELLINI, EL MÁS GRANDE DIRECTOR ITALIANO DE TODOS LOS TIEMPOS. FULCI LIVES!!!!!!!!!!!!!


By El Lector Furioso

domingo, 31 de mayo de 2015

Atari: Game Over


Que me gustan los videojuegos no es algo nuevo, desde que era pequeño y jugaba con mi Atari hasta hoy día han pasado varios juegos por mis manos, unos mejores, otros peores. Pero si hay algo que me fascina también, son las leyendas urbanas sobre juegos, recuerdo que durante un tiempo tuve pesadillas con la historia del Polybius. Pero entre todas esas leyendas, había una especial, por todo lo que ella representaba: la de los cartuchos del juego de E.T. enterrados en un vertedero.

Ese "yacimiento" representaba la caída en desgracia de una de las compañías pioneras de videojuegos, Atari; y por ello era una historia más que atractiva para algunos como yo. 


El documental Atari: Game Over, se encarga de sacar a la luz toda esta leyenda negra contando como protagonistas a gente involucrada con Atari, así como el creador del juego Howard Scott Warshaw. Sin duda, lo que empecé a ver como algo para pasar la tarde me empezó a enganchar y me encanta que se cuenten cosas de esta compañía, de la que, aparte de sus juegos, desconozco muchas cosas.


Es muy curioso como la excavación crea incluso una "peregrinación" de fanáticos de los videojuegos de la que, sinceramente, me hubiese encantado formar parte, ya que era el ponerle fin a una leyenda que con el paso de los años se hacía más y más grande. 


Pero ¿realmente es tan malo el juego de E.T.? Vamos por partes, el juego en sí es muy jodido, y a mí no me gusta nada, pero no es peor ni más frustrante que otros juegos a los que haya jugado, tanto de esta plataforma como de otras (Kangaroo o Spike's Peak, por ejemplo eran jodidos como ellos solos... pero me encantaban). Lo que hace que todo el mundo piense de E.T. que es el peor juego de la historia, es el descalabro que supuso para Atari económicamente hablando, aunque como se comenta en el documental fue básicamente culpa de la compañía, no del sufrido programador.


En resumen, me ha parecido un buen documental, me hubiese encantado que profundizasen un poco más en la historia de Atari y en sus otros juegos franquicia, pero aquí E.T. es el que acapara todos los focos. Una lástima, pero no por ello es peor, al contrario, lo he disfrutado muchísimo.


Me encantaría ver más documentales de estos basados en historia de los videojuegos; había leído por ahí que se preparaba algo por el estilo de la "guerra" entre Nintendo y Sega de los 90. Sería algo que me encantaría ver :)

Y para vosotros ¿Cual es vuestro peor juego de la historia? Para mí creo que fue el Chuck Rock de la Master System II, no se si el peor, pero al menos recuerdo que me hizo entrar en cólera porque me esperaba algo mucho mejor XD

¡Nos leemos!