viernes, 24 de junio de 2016

Goku Midnight Eye. Una de Detectives Chulescos y Mitológicos


Últimamente le estoy cogiendo un poco de manía a todo lo que huele a manga moderno, por supuesto con excepciones, pero en general tengo esa sensación. Por eso cuando estuve en el expomanga en Madrid me tiré a todo lo que olía más clásico, y, aunque mi botín fue prácticamente escaso, me pillé una colección que tenía bastante curiosidad por leer: Goku Midnight Eye.

Muchos de vosotros recordaréis esta serie, no solo porque la editó hace siglos Otakuland (que es la edición que nos ocupa) sino por aquellas Ovas que salieron en los 90 y se comercializaron en España en VHS. 


Vale decir que esas ovas a día de hoy aun no las he visto (las tengo cogiendo polvo en mi disco duro), pero que ahora, cuando esté más desahogado, me gustaría verlas porque el manga me ha cautivado muchísimo.


El creador de este título no es ni más ni menos que Buichi Terasawa, creador de uno de esos mangas insignia de la mítica Shonen Jump: Cobra, una de esas Space Opera que me encantaría ver publicadas por aquí y que no hay manera.


Valga decir que con lo poco que he leído de Cobra, el protagonista me parece un poco similar, así que se podría decir que Terasawa tiene un prototipo de héroe y no parece que salga mucho de ahí. Sin embargo, hoy día eso no es malo, porque casualmente, eso, para mi gusto, ha sido un soplo de aire fresco. Tenía ganas de un manga con un protagonista chulo, mujeriego y que no se fuese por las ramas y siguiese la filosofía de "el fin justifica los medios".


Así nos encontramos con Goku Furinji, un detective privado del futuro, que resulta herido y le reemplazan partes de su cuerpo con elementos cibernéticos, teniendo el ordenador más potente del mundo como cerebro y un arma acorde a su nombre, un bastón con diferentes propiedades para poder combatir.


Las historias de este manga son autoconclusivas, no teniendo apenas relación entre unas y otras, lo cual es uno de los puntos negativos que le veo, pero para una serie de tan corta duración, no le convenía meterse en mucho embrollo, no fuese a que nos quedasemos con un final "made in Japan" o bien, super precipitado, o bien, abierto.

Los capítulos están cortados por el mismo patrón, Goku conoce a chica, Goku se acuesta con la chica, Goku chulea al universo entero y se carga al malo de turno. Sin embargo, las historias son adictivas y en ningún momento llega a aburrir. Además, lo dicho, ha llegado en un momento en el que necesitaba ese tipo de lectura, estoy cansado de los cómics de hoy.


Lo más curioso es que a pesar de ser detective, no hay ni un solo elemento detectivesco, pero si de acción, hay hostias como panes; pero eso de deducir al malo o cosas que podríamos ver en una novela de Agatha Christie o Arthur Conan Doyle... ni de coña. El señor Terasawa le mete una patada a los clásicos y mete acción y sexo por un tubo. Aunque a juzgar por las reseñas que me había leído y más, es justo lo que me esperaba.


Y ya que hablamos de curiosidades, con ese nombre, es imposible no acordarse de otros Gokus, por lo que me esperaba elementos de la historia "Viaje al Oeste" protagonizada por el monje Sanzo y el rey mono Son Goku (o Sun Wukong), sin embargo, a pesar de una mínima referencia de nombre en el cuarto capítulo (donde la chica tiene de nombre Genjo, como Genjo Sanzo), y el bastón que utiliza que se asemeja al nyoibo, no hay más referencias a la historia original. Y luego nos creíamos que Dragon Ball se la había pasado por el arco del triunfo, eh? XD 


Quizás la corbata (sin camisa ¡ole tus cojones colganderos!), venga a hacer las veces de corona, pero  a saber.

El dibujo es super ochentero, alejado de los cánones de hoy día y más cercano a los dibujos de Ryoichi Ikegami, es decir, con un intento de hacer personajes más realistas.

 
La edición original consta de 4 volúmenes y la española los recopila en tan solo 3

La edición española (de 3 tomos, algo más gordos que un tankoubon normal) corre a cargo de la extinta editorial Otakuland, editorial que cada día me doy más cuenta que tuvo unas narices impresionantes al apostar por unos títulos menos comerciales como Bt'x, Touch, Kabuto (también de Terasawa) o Santuario; sin embargo, sus ediciones no son todo lo buenas que deberían ser; por el momento me parece estar leyendo fan ediciones más que un trabajo profesional, sin embargo, a pesar de ese pequeño borrón, los tomos que tengo son muy completos, con páginas a color y todo, además me gustan estas ediciones "super tocho" de esta editorial, las hace mucho más económicas.


La verdad es que quitando la calidad de las ediciones, Otakuland gozó de unos títulos interesantes, muchos de ellos fueron ya intentos de otras editoriales como Bt'x o Touch (ambas fueron editadas en un principio por Norma), que ellos completaron, dando la oportunidad a muchos fans que se habían quedado con las ganas de poder terminar estas historias. Ahora mismo viendo lo que se edita, echo mucho en falta una editorial así, que se arriesgue y tire hacia un manga más añejo, adulto y políticamente incorrecto, y ese precisamente, es el tono que impera todo el manga de Goku Midnight Eye.

¡Nos leemos!

martes, 31 de mayo de 2016

Mis Miedos, De Enric Sió: Otro Comic Imprescindible Tristemente Inencontrable


Los fans de Enric Sió (que haberlos, haylos) estamos de enhorabuena: esta semana Trilita Ediciones presenta una edición completamente restaurada y remasterizada de su embriagadora Obra Maestra “Mara”, uno de los tebeos más importantes y revolucionarios que ha dado la industria tebeística de este país, y del que sólo existía una edición previa hace cerca de 40 años, naturalmente descatalogadísima, por la editorial Totem.


Mara” es una extrañísima alegoría, con un pie en las películas entonces prestigiosísimas de Carlos Saura (que le valieron, además de multitud de premios,  ser “nombrado” doblador oficial de las películas de Stanley  Kubrick nada menos), y con el otro en la revolución estilístico-conceptual del cómic que llevaba abanderando Guido Crepax desde los 60. Un puñado de historias cortas, en las que asistimos a la enrarecida vida de una familia de clase alta, encerrada en una gran mansión rodeada por un circo, y  que da pie a las más diversas interpretaciones. Tal vez la más sencilla y evidente (que no la única) sea ver en sus páginas un reflejo de la España de aquellos años.


Con la edición de esta obra, las editoriales españolas suben otro peldaño en la recuperación de un artista tan fundamental entonces como después olvidado e, incluso, estúpidamente denostado. Ya EDT ediciones rescató en un imprescindible y lujosísimo volumen la arrebatadora “Aghardi” obra fantacientífica que mezcla, con frenesí creativo, las teorías ufológicas de Erich Von Danniken, con la exploración del subconsciente de Carl Jung, y la explosión del arte pop,  todo ello en formato de relato viajero de aventuras. Obra fundacional, acaso la primera verdaderamente adulta realizada en nuestro país, que le valió numerosos premios, y el reconocimiento internacional con el prestigioso premio del Salón de Lucca a la cabeza.


Aghardi” y “Mara”, pues, felizmente rescatadas de las tiendas de viejo y de ediciones de páginas hoy amarillentas y apolilladas.

¿Y “MIS MIEDOS” PARA CUANDO?

Porque, que no quepa duda, “Mis miedos” es la tercera Obra maestra de este autor único… y la más desconocida, a lo que no es ajeno que no existe edición en tomo en nuestro país. Solo hay una edición francesa, de Dargaud, que tiene cerca de 40 años ya. Manda narices.


Con este trabajo, su autor se aparta radicalmente de lo que sus colegas de profesión estaban haciendo en aquella época para las revistas Creepy, Eerie y Vampirella. Su aproximación al horror es más intelectual, abstracta, casi de arte y ensayo. Lo que no es obstáculo para que en sus páginas encontremos vampiros, aparecidos, manos con vida propia e incluso gatos asesinos. Que conviven con terrores menos frecuentados en el cómic como el miedo a que nuestro niño interior tome el control de nuestra vida, impidiéndonos crecer, el miedo a la pérdida del ser querido, a la muerte y a destinos peores que la muerte, o a que se te venga la casa encima (literal y metafóricamente). Destacar el extraordinario nivel de abstracción alcanzado en dos de las historias, en las que el objeto termina fagocitando a su usuario, tanto da si es una cámara de fotos, en el caso de una modelo, o un avión de combate, en el caso de un piloto de guerra.


Curiosamente, los  miedos de Sió casi siempre tienen nombre de mujer: “Eleonor”, “Eloisa”, “Alicia”, “Karen”, “Marian” y sobre todo “Lisita”, mi favorito de entre los cuentos, en los que (SPOILER) una niña finge su muerte, para matar a su madre de un susto de órdago haciéndole creer que ha vuelto del más allá.


Mis miedos” fue originariamente serializada en 12 capítulos a primeros de los 70 en ese curioso experimento de la editorial Buru Lan que fue la revista Drácula. Excelentes portadas, y colorines pop para una revista irregular, pero con decidida vocación de ofrecer algo diferente, en la que los espeluznantes microrrelatos de Sió convivían con otras obras no tan estupendas. Eso sí,  de Justicia (con mayúsculas) es destacar en su  páginas, las aportaciones de Jose Mª Bea,  que con la lovecraftiana serie “Sir Leo” alcanzó un techo creativo tan fascinante como nulamente difundido y absolutamente desconocido. ¿Debemos sentir lástima? No. ¡¡¡¡¡DEBEMOS RECUPERARLA!!!!!!


Más allá de esta serialización, con unos colores horribles que destrozan el contundente blanco y negro original, nada más se ha sabido en nuestro país de esta sensacional serie. Hubo, eso sí,  años después, una reedición de dos capítulos en la revista “La Oca” (en glorioso blanco y negro). Y aparte de la edición de Dargaud en francés, nada más que silencio, olvido y oscuridad.


Confiemos que Trilita Ediciones nos sorprenda más pronto que tarde con una edición en impecable blanco y negro de una serie sensacional, rupturista y vanguardista, que recopile los 12 cuentos, desentierre alguno inédito, incluya artículos que contextualicen la obra y añada un buen montón de extras, entre las que sería de agradecer alguna entrevista con este genio olvidado de imprescindible recuperación. Así a lo mejor podría enterarme de una vez de qué caray trata “Nacional 141”.

By El Lector Furioso

jueves, 28 de abril de 2016

¡¡¡¡Hannah Montana es Guay!!!!


Sí, amigos del Blog Sucio. El Lector Furioso no ha enloquecido, sino que está lleno de esperanza e ilusión al haber encontrado una cosa que creía extinguida como los dinosaurios: música comercial más que buena, genial, que no ofende al oyente y que se atreve a proponer cosas diferentes.

Y la cantante no es otra que Miley Cyrus, de quién, con toda justicia, no sabía si pensar que era un producto de marketing o el enésimo juguete roto. Desde luego sus intentos de llamar la atención me dejaban indiferente, y su música era, para mi particular gusto, menos que mediocre.

Hasta ahora.

¿Qué ha pasado para que obre este milagro? ¿Qué ha hecho que una cantante en las antípodas de los gustos del Lector Furioso haya pasado a ser una fascinante artista de canciones sublimes?

La respuesta es sencilla: en su camino se han cruzado The Flaming Lips. O Her dead petz, que para el caso es lo mismo.

Un poco de historia: The Flaming Lips es una de los escasos grupos que merece la pena seguir en la actualidad (el otro sería The Ladybug transistor). Básicamente un trío (Wayne Coyne como inusual frontman, Steven Drozd como hombre orquesta y Michael Ivins como bajista), al que a lo largo de las décadas se les ha unido un grupo intermitente de músicos, su carrera es una de las más fascinantes, osadas e irregulares de las últimas décadas y sus mejores obras suponen capítulos esenciales de la música popular contemporánea.

Tras unos inicios diletantes en la escena punk garajera de los 80, los Flaming alcanzaron gran popularidad en la era grunge con maravillas como Transmisions from Satellite Heart o Cloud taste metallic. Con su single She doesn´t use jelly alcanzaron un gran éxito que les llevó incluso a aparecer como estrellas invitadas en Sensación de vivir (teclead en youtube el titulo de la canción y Beverly Hills 90211 y alucinad!!!!!).

Obligados a reinventarse, deslumbran y desconciertan (a partes iguales) a mediados de los 90 con el experimental Zairreka, un majestuoso disco cuadruple de música psicodélica que, para que tenga sentido, deben reproducirse los 4 cds a la vez (afortunadamente en Youtube hay una mezcla, para disfrute del personal). Un auténtico "viaje" que podía hablar de tú a tú con los mejores logros de Pink Floyd.

The soft bulletin, supuso la impresionante consagración del grupo, y uno de los discos imprescindibles en cualquier Top Ten ( y si no lo has escuchado, siento lástima por tí, aunque todavía puedes remediarlo). Yoshimi battle the pink robots, su más estruendoso exito (grammys inclusive), y su continuación At war with the mystics, un puñado de extraordinarias canciones.

A éstos que siguieron experimentaciones por un tubo, con resultados desiguales. Merecen, eso sí, destacarse dos títulos: Embryonic, obra excesiva, e irregular pero que abunda en momentos felices (el videoclip de la canción Watching the planets tiene el honor de ser el mejor de todos los tiempos, según criterio del Lector Furioso. Mi decencia me impide hablar del contenido y también de enlazarlo. Búsquenlo por Vds mismos en HD en youtube, y ya me dirán), y The terror, obra brutal, electrónica de la depresión y del "de todos modos, hay que seguir adelante" que se publicó en el demasiado lejano 2013.

A ello siguieron una catarata de obras mediocres (aunque el EP Peace sword no está mal), y de ideas extravagantes pero inanes, como una canción de 24 horas. Hasta que sacaron un disco de versiones de los Beatles, donde coincidieron con Miley Cyrus, precisamente, lo mejor de un LP olvidable.

Y fue ahí donde obró el milagro.

Miley Cyrus se reveló como fan de los Flaming. Y los Flaming supieron ver el enorme potencial de la ex-Hannah Montana y orquestaron un disco hecho por cuatro duros, que se regaló a través de internet el verano pasado, titulado Miley and her dead petz. Un trabajo desenfrenado, desnortado, sin medida (23 canciones!!!), sin pulir, con más altibajos que un cardiograma, pero también genial, con una Miley Cyrus en estado de gracia capaz tanto de atacar canciones inolvidables como Dream Tiger, Karen don´t be sad o BB Talk, como de atentar, sin ningún tipo de pudor, las mayores gilipolleces. Un trabajo que debe tanto a la psicodelia, como al rock cósmico o progresivo y que nace del desgarro emocional por la pérdida de su perro Floyd (!!!!!!!!!).

Y si excelente y excitante es el disco, no encuentro calificativos para los conciertos que siguieron a su publicación. Si uno es capaz de dejarse de prejuicios y soportar los molestos y constantes intentos de la Cyrus por llamar la atención (que le hacen aparecer desnuda en una de las canciones, o llevando un consolador gigante, o aparecer vestida de bebe, embutida en un traje de mantequilla o qué se yo), el resultado de dichos conciertos entra directamente  en lo que se puede catalogar de excelencia, con las canciones convertidas en orgásmiscos espectáculos psicodélicos de decenas de minutos de duración (I forgive you o Dream Tiger, que apenas si destacan en el disco son, en directo, auténticas obras maestras), que aceleran el pulso y pueden llevar al colapso a un taquicárdico. Miley Cyrus se revela como una impresionante cantante en una auténtica orgía audiovisual que deja pequeño cualquier artista contemporáneo, que puede suponer la madurez de una cantante estigmatizada (tal vez, con razón) y hace albergar esperanzas en el futuro de la música comercial, en el de Miley Cyrus, y, por supuesto, en el de The Flaming Lips.
Aquí os dejo un enlace para que comprobeis por vosotros mismos que todo lo que os digo no es una exageración sino una contundente, feliz realidad. Más de dos horas de auténtica genialidad, que no tiene por qué estar reñida con la más descarada comercialidad.


Altamente recomendable!!!!

El Lector furioso (hoy Oyente Emocionado)

lunes, 18 de abril de 2016

Rebuscando en tiendas de cómics


Hace ya casi 3 meses que me vine a Madrid a trabajar y una de las cosas que quería hacer desde que estoy aquí era ir a ver tiendas de cómics. Estoy en la capital de España, así que me imaginaba que esto sería muy diferente a lo que había visto hasta ahora.

Sin embargo, después de patearme unas cuantas tiendas, me doy cuenta que la diferencia es cada día más ínfima y es que es verdad que la cobertura y las tiendas que tenemos por Andalucía ya no dejan tanto que desear como hace años y poseen un fondo editorial potente así como las pertinentes novedades del mes.

Lo que sí me ha pasado, es que en algunos momentos me he sentido decepcionado, ya que veo una alta invasión de muñecos funko pop por todas partes (muñecos, a los que personalmente no les veo demasiada gracia, pero para gustos colores), y de merchandising en general; más de lo que puede soportar una tienda a veces. 

Hasta en la sopa...

No es que me moleste el merchandising, al contrario. Lo negativo de esto es la falta de fondo editorial y cómic de importación en muchas tiendas de las llamadas grandes, los grandes sacrificados en favor de todo este producto que, en momentos, mueve más dinero que los cómics en sí. Esto hace que, si iba buscando algún número o tomo especialmente antiguo, me tuviese que aguantar, cosa comprensible por un lado, pero recuerdo esa época en la que pedíamos los tebeos a Madrid por eso de tener material atrasado que no nos llegaba a Málaga y veo que ese tiempo ya ha pasado.

Sin embargo, esto no es algo reprochable ni nada, simplemente un pequeño cambio de costumbres, y es que hoy día gracias a muchos portales de internet, grupos de facebook, Whatsapp, etc, podemos acceder a ese material más viejuno y extranjero. Además en las mismas tiendas siempre se puede pedir mientras sea posible y haya stock. Realmente hay muchas maneras de conseguir lo que buscas, pero lo que echo en falta es que mucho de este material no esté directamente allí (cuando antes si lo estaba)


Todo esta parrafada viene por cómo han cambiado nuestras costumbres a la hora de hacernos con nuestras colecciones. Si bien no falto a mi cita mensual (a veces semanal) a hacerme con mi "material" es cierto que ahora tiro de internet muchísimo más que antes.

Portales de compra online, como pueden ser todocolección o amazon por mencionar algunos, han abierto un escaparate mucho más grande que cualquier librería viejuna, y hace mucho más accesible el hacernos con nuestra preciada presa, facilitándonos todo mucho más.

Sin embargo, para mi humilde gusto, se echa en falta esa sensación de entrar a las librerías y ponerte los dedos llenos de mierda buscando tebeos, la satisfacción de encontrar ese número en una pila de tomos, o encontrar algo que realmente no estabas buscando pero que de repente te crea una emoción. No se vosotros, yo cada vez entro menos en librerías de segunda mano y echo de menos esa sensación. Me encantaría ir al rastro de Madrid precisamente por eso, y porque El Lector Furioso me ha recomendado encarecidamente ir. 


Lo que quiero decir con esto, es que hemos cambiado un poco las costumbres, así como las tiendas de cómics, los lectores nos hemos adaptado a los nuevos tiempos, que nos hace mucho más simples y fáciles llevar para alante nuestra afición comiquera. Es cierto que ciertas cosas se van perdiendo, pero nunca lo harán del todo, al fin y al cabo, lo que más me gusta de ir a una tienda de cómics es el trato humano y el encontrarme con los amigos, cosa que echo mucho de menos estando aquí, que mi vida social se ha reducido drasticamente.

¡Nos leemos!

martes, 12 de abril de 2016

Incompleta (Pero Apasionada) Historia Del Cómic Underground Italiano

Aunque de manera muy pobre, al menos los aficionados españoles sí hemos podido tener acceso, aunque solo sea de refilón, al vasto mundo del cómic underground norteamericano. Nombres míticos como los de Richard Corben, Robert Crumb, Gilbert Shelton o Justin Green, presentes en las estanterías de las tiendas de cómics españolas nos dan una (ligerísima) idea de qué se cocía bajo el tórrido sol del verano del amor en las calles de San Francisco. Aunque, forzoso es decirlo, las ausencias son tan clamorosas como las presencias (El hecho de que un autor de la talla de Vaughn Bodé siga inédito por aquí clama al cielo).


Pero, insisto, al menos hay una cierta representación de ese terremoto que sacudió los cimientos del tebeo americano y que se etiquetó bajo la denominación de “Comix Underground”.


Por ello, es aún más sangrante, la practica total ausencia de las tiendas de comics de lo que se vino a llamar “Fummetti Underground”, mucho más que la respuesta italiana a aquellos Crumb y Compañía. Y no me refiero solo a las librerías especializadas españolas, sino también a las del resto de Europa, muy especialmente las italianas. Hasta hace menos de una década, era misión imposible intentar rastrear obras de autores claves del Noveno Arte como Stefano Tamburini, Andrea Pazienza, Magnus y un larguísimo y escalofriantemente ignoto etcétera.


Y digo “escalofriamente ignoto” porque produce repelús ver la falta de atención a una parte tan fundamental de nuestra cultura como es el tebeo, el fumetti o como quiera llamársele, en una Europa que enarbola orgullosamente la Cultura por bandera. Falta de atención que ha hecho que una parte imprescindible de nuestra Historia (sí, con mayúsculas y subrayado) quedara prácticamente perdida, como algo remotísimo, condenada a acumular polvo en librerías de segunda mano, con nombres entonces fundamentales y entusiastamente mencionados que parecen hoy condenados a caer en el olvido.


El “Fumetti Underground” fue para el tebeo europeo, lo que el punk a la música. Un feroz trallazo de ruido, furia, inconformismo y malas maneras, con el sano ánimo de tocar los cojones del personal. Una serie de historietas que recogían el testigo de aquella rebeldía norteamericana, pero creando algo totalmente diferente, propio, NUESTRO


A las historias de sexo, violencia, drogas y hippies, a los sones de Jimy Hendrix, Janis Joplin o The Doors, se les respondió, con la delicadeza de un eructo, con lucha de clases, antifascismo y anticapitalismo, movimientos estudiantiles, asaltos al castillo entonces inexpugnable de la burguesía (hoy día, todos burgueses, o mejor: todos pobres), las soflamas incendiarias y lúcidas del eterno Pier Paolo Pasolini, el siempre irracional y cobarde terrorismo. Y rock. Mucho rock. Los Ramones, los Sex Pistols, The Clash… Sí… Pero también Frank Zappa, The Residents, Brian Eno, Robert Wyatt, Joy Division y más. Mucho más.


Y la HEROÍNA, claro.

Y es que no estaban las cosas para viajes interiores, para aperturas del Tercer Ojo, para el LSD. Eso quedaba para una época más inconsciente, feliz y, qué duda cabe, ingenua.  En los años 70 no había futuro, la Revolución del amor se había hecho añicos contra un amargo desencanto y un cinismo rampante. Algunos vieron en la heroína un escape a todo, sin saber que se estaban arrojando ellos mismos a la más asquerosa de las prisiones.


Todo ello hizo del comic underground italiano un reflejo fiel de lo que hervía en la Europa de aquellos años. Pero no sólo fue destacable este movimiento por razones sociológicas. Sino también por causas Artísticas e imaginativas de primer orden.  ¿Quién no ha vibrado leyendo “RanXerox en Nueva York”? ¿Quién no ha sentido un estremecimiento de placer al pasar las páginas de la reciente edición española de “Zanardi”? ¿Quién no se ha quedado con la boca abierta contemplando los dibujos de Liberatore? ¿Quién no se ha escandalizado con “Necrón”? ¿Y qué me dicen del hoy afamado Mattoti, con el que la editorial La Cúpula deslumbró a propios y extraños con aquella obra alienígena titulada  Fuegos”? Y más, muchos más.


Hace una década,  Coniglio  Editore recuperaba el estupefaciente “Snake Agent” de Stefano Tamburini y el primer recopilatorio dedicado al inolvidable autor de RanXerox, titulado “Banana Mecánica”.  Fandango Libri acometió la quijotesca empresa de recuperar en Italia la hasta entonces dispersa e inabarcable obra de un grande como Andrea Pazienza en una serie de tomos tan lujosos como asequibles económicamente. Y hoy tenemos un editorial pequeña como Muscles Edizioni Underground recuperando el Stefano Tamburini más subterráneo y los más olvidados pero sensacionales autores underground en recopilatorios imprescindibles a perseguir en ebay. Imprescindible, claro, alabar la figura de Michele Mordente, uno de los principales artífices de esta necesaria labor de recuperación.


Y aquí en España, el año pasado ya nos hicimos eco de la noticia comiquera del 2015: la editorial Fulgencio Pimentel presentaba en sociedad al grandísimo Andrea Pazienza y su canallesco Zanardi. ¿Tendrá continuación el rescate en nuestro país de la obra de este fundamental artista?

Puede que los tiempos estén cambiando. Por si acaso, háganse con un diccionario de italiano. Y prepárense a descubrir un mundo subterráneo y absolutamente fascinante. Palabra del Lettore Infuriato.


UNDERGROUND ITALIANO. OBRA SELECCIONADA

1.-EN ESPAÑOL


RanXerox integral , de Stefano Tamburini y Tanino Liberatore (Ediciones La Cupula). El mayor éxito del underground italiano, y uno de los tebeos claves de la historia del 9º Arte.


Zanardi, de Andrea Pazienza (Ed. Fulgencio Pimentel). Hablar de Pazienza es hablar de un Dios desconocido.  Descubrir su obra es descubrir las más brillantes páginas jamás realizadas por artista alguno.


Necrón, de Magnus (Ediciones La Cupula). Uno de los tebeos más guarros, asquerosos y divertidos que os podeis echar a la cara. Exijamos una reedición. Y su distribución en colegios!!! Bueno, mejor olvidamos esto último :)


Fuegos, de Mattoti (Ediciones La Cúpula). Lo siento. No tengo palabras para describir esto. Descúbrelo  por ti mismo. Tal vez descubras que no todo está inventado.


El Víbora Especial Italia (Ediciones La Cúpula). Ideal para principiantes. Pero, cuidado, tras su lectura quedarás irremisiblemente enganchado al tebeo underground transalpino.


Etiqueta negra; Videoclips, de Tanino Liberatore (Ed. La Cupula). Dos fascinantes recopilatorios del brutal, salvaje e hilarante mundo de ese Miguel Ángel de arrabal que es Liberatore. Hipnóticos, demenciales y descojonantes.

2.-EN ITALIANO


Snake Agent, de Stefano Tamburini (Ed. Coniglio). Tamburini agarra las aventuras del Agente Secreto X9 realizadas por Mel Graff en los 40 y las convierte, a golpe de fotocopias difuminadas, en un irresistible manifiesto dadaísta-punk de primer orden.


Gli ultimi giorno di Pompeo, de Andrea Pazienza (Fandango Libri). Tal vez, la Obra Maestra del underground italiano. Una obra autobiográfica lírica, feroz, electrizante, IMPRESCINDIBLE.


Tamburo sottoterraneo, de Stefano Tamburini (Muscles Edizioni Underground). Vital e impresionante recopilatorio de historietas del grandísimo Tamburini.


Nuvole Sotterranee, VVAA (Muscles Edizioni Underground). Alguien debería dar un premio a esta editorial. Nada más y nada menos que el primer recopilatorio dedicado al underground italiano. A correr, que quedan pocos ejemplares!!!

Algunos enlaces buenos


Y de postre, un enlace a un bonito videoclip animado de andrea pazienza para la canción “milano e vincenzo” de alberto fortis.


Disfrutadlo ;)

By El Lector Furioso